- Lograr alimentarse con cuchara aunque derrame un poco.
- Imitar actividades de los adultos
- Emitir 4 o 5 palabras
- Reconocer una parte del cuerpo
- Caminar hacia atrás y hacia los costados
- Subir escaleras gateando
- Imitar la construcción de una torre de 2 cubos
Lograr alimentarse con cuchara aunque derrame un poco
Su hijo ya duerme un lapso de 12 horas corridas por la noche. Organice usted el horario de manera que no se duerma ni se despierte muy tarde.
Es indispensable que el niño duerma después del almuerzo. Trate de adecuar el ambiente para que descanse debidamente.
Su niño ya intentar{a sacarse las medias solo. Trate de practicar esto con medias flojas y de algodón ya que le resultará más fácil.
Déjelo usar la cuchara por más tiempo. Es posible que todavía derrame un poco de comida. La cuchara debe ser pequeña y liviana. Si observa que el niño tiene dificultades para “barrer” con el labio superior la comida de la cuchara ofrézcale una más plana (las que se usan para comer helado).
Cada vez que su niño le avise cuando esté sucio, prémielo con un beso o un abrazo. Debe incentivarlo para que avance en el control de esfínteres.
Limitar actividades de los adultos
Los ratos que su hijo dedica a cada objeto cuando juega, son cortos. Permita que explore y manipule con los mismos el tiempo que desee.
Enséñele a dar besos y abrazos. Hágalo jugando y premiando sus logros con halagos y aplausos. Es importante también que lo acostumbre a darle un beso antes de ir a dormir.
Ofrezca a su hijo libros ilustrados y deje que los ojee libremente. Tal vez le pida que se los lea muchas veces, hágalo.
Permita que el niño juegue libremente con agua mientras se baña. Si tiene oportunidad deje que lo haga también con arena o tierra. Le gustará mucho. Ofrézcale unos tarritos para jugar a llenarlos y vaciarlos.
Si su hijo comienza a mostrarse asustado por la noche, vaya a su lado y muéstrele que no pasa nada malo.
Si le pide una luz encendida, déjesela pero que sea tenue. Tal vez desee ir a su cama, trate de levantarse las veces que sea necesario y en lo posible no acceder a este requerimiento. Le costará mucho después volver al niño a su propia cama.
Permita que imite las cosas que usted hace en la casa. Tal vez le lleve más tiempo si él la ayuda, pero es un buen aprendizaje. Déle un trozo de trapo para que pase en los muebles. Entréguele cosas para que lleve a la mesa. Deje que colabore a tender la ropa alcanzándole los broches.
Si tiene posibilidades acerque a su hijo a animales domésticos; que los observe y acaricie.
Emitir 4 o 5 palabras
Puede jugar a soplar velitas, bolitas de algodón o papel picado. Aplauda si el niño lo hace.
Cuando su hijo desee algo, por ejemplo una galletita, la pedirá por medio de gestos. Enséñele a acompañar los mismos con algún sonido. Si lo hace aliéntelo mientras repite usted correctamente la palabra que él quiere decir.
Si está escuchando música pásele al niño dos trozos de palo de escoba para que golpee siguiendo el ritmo. Puede también realizar este ejercicio golpeando las manos o diferentes elementos como tapas de cacerolas. Además entusiásmelo para que cante al compás de la misma.
Cuando lo saque de paseo nórmele cosas que le llamen la atención, por ejemplo, perro, auto, avión, etc. Si trata de repetir la palabra debe alentarlo y premiarlo frente a cualquier intento.
Muestre al niño objetos conocidos por él; por ejemplo taza. Pídale que señale uno de ellos diciéndole: ¿dónde está la taza? Aleje un poco el objeto y pídaselo nuevamente hasta que vaya a buscarlo y se lo traiga.
Mientras haga las tareas de la casa vaya describiéndoselas a su hijo. Háblele de las dificultades que se le presentan. Demuéstrele sus estados de ánimo.
Siempre que le hable al niño, hágalo con lenguaje claro y expresivo. No utilice diminutivos, ni repita las palabras que él pronuncia mal, por más graciosas que le parezcan las fijará auditivamente y le resultará difícil repetirlas más adelante en forma correcta.
No sólo repita el nombre de los objetos que el niño está usando sino también el de las acciones que realiza para que vaya incorporándolas.
Observe si su hijo emite sonidos mientras señala el objeto que quiere, de no ser así no se lo entregue. De esta manera lo obligará a hablar para pedir lo que desea.
Reconocer una parte del cuerpo
Fabrique un trozo de madera o fórmica, un tablero de formas. Colóquelo frente al niño y delante de la vista del mismo, ponga la figura cuadrada y la triangular en el lugar correspondiente. Luego pásele al niño el círculo para que lo ponga solito. Si no lo hace ayúdelo hasta que aprenda a hacerlo solo.
A esta edad, su hijo puede ojear un libro de cuentos. Si es de papel lo romperá fácilmente. Usted misma puede construir uno con materiales más resistentes, por ejemplo con páginas de tela sobre las cuales se pueden pegar figuras grandes y claras recortadas de revistas. También puede hacerse colocando trozos de cartulina en hojas plásticas.
Otro juego que puede enseñarle es imitar acciones de la vida diaria, por ejemplo: planchar, cocinar, lavar, etc. Puede darle para eso elementos plásticos como una plancha de juguete, un bolso y un batidor, un recipiente con agua, una prenda chica y un jabón para que lave.
Coloque frente al niño una servilleta o un pañuelo, ponga sobre el mismo un juguete u objeto, por ejemplo una cuchara. Muéstrele cómo puede envolverla, tire de un extremo del género hasta que el objeto quede otra vez ante la vista del niño. Repita la acción hasta que él pueda imitarla.
Cuando lo seque después del baño nombre cada una de las partes del cuerpo que le vaya tocando.
Juegue a tocar y reconocer una parte del mismo hasta que la aprenda, por ejemplo el pelo.
Puede además cantarle canciones que mencionen las distintas partes del cuerpo, por ejemplo: Me toco el pelito… lala, lala, lala. Y el pelito donde está?
Si no reconoce su pelo, llévele las manos hacia el mismo y dígale acá, acá.
Repita esto con otras partes del cuerpo: manos, pies, ojos, boca, orejas, etc. Para reconocer y jugar con las manos, puede cantarle:
“Tengo estas manitos, mírelas usted, las abro y las cierro y las guardo otra vez”.
Acostúmbrese a nombrarle los distintos objetos que sean familiares para el niño y trate que los identifique cuando usted los nombre.
Cuando su hijo esté sentado en la silla de comer o en el coche de paseo, cuelgue en ellos mediante cintas de colores brillantes, objetos livianos. Enséñele a tirar de los mismos hasta alcanzar los juguetes. Si lo logra premie con un beso su esfuerzo.
Juegue a imitar gestos que luego le ayudarán a expresarse. Por ejemplo arrugar la nariz, asentir y negar con la cabeza, llorar, sacudir la cabeza, pestañear, etc.
Caminar hacia atrás y hacia los costados
Camine usted hacia atrás y pídale que la imite, si no lo logra puede estimularlo guiándolo desde sus caderas. Otra manera de hacerlo es colocando los pies del niño sobre los suyos. De esta manera al caminar usted, el niño experimentará el caminar hacia atrás.
Juegue con su hijo a arrojarle una pelota. Recuerde que debe comenzar con las más grandes para ir paulatinamente disminuyendo el tamaño de las mismas.
Tómelo de las manos y baile con su hijo, dando pasos hacia los costados.
Cuando camine, llámelo desde atrás para que al mirarla practique el giro.
Inclínese hacia delante apoyando las manos n el piso y mire por entre sus piernas, haga que el niño imite esta postura. Puede realizar este ejercicio frente al espejo.
Parado, empújelo suavemente hacia delante, hacia atrás y hacia los costados. Puede hacerlo al compás de una música.
Ayúdelo a caminar sobre un banco largo no muy alto, esto le ayudará a mantener su equilibrio.
Ate juguetes a un cordel, le gustará arrastrarlos mientras camina.
Jueguen a meterse dentro de cajas grandes o a esconderse debajo de los mueles.
Arroje una pelota debajo de un muble, pídale que vaya a sacarla.
Cuando esté jugando en el suelo, anímelo a que se pare sin tomarse de ningún mueble. Recuerde que debe permanecer usted cerca hasta que lo logre sin perder el equilibrio.
Ate una cuerda a un juguete o un aro de color y demuéstrele que lo puede mover sosteniéndolo del hilo.
El niño puede utilizar ambas manos en el juego o puede mostrar preferencia por una de ellas. Si ocurre esto último, no debe insistir en utilizar una u otra mano.
Sujete con cinta engomada una hoja de papel a la mesa, ofrézcale al niño un crayón o lápiz y estimúlelo a que haga garabatos. Puede garabatear también en un pizarrón con tiza.
Siente al niño frente a una mesa, muéstrele cómo colocar un cubo sobre otro. Entréguele dos a él y aliéntelo para que los apile. Utilice elementos grandes, livianos, sencillos y de colores distintos (ej.: cajitas, cubos de esponja, tarros plásticos.)
Ponga en un tarro una pelota pequeña, cuyo diámetro sea un poco inferior al del recipiente de manera que el niño no pueda sacarla introduciendo la mano. Enséñele a invertir el recipiente para tomar la pelota, cuando lo logre pídale que lo haga nuevamente pero sin demostración. Luego cambie los elementos y repita el ejercicio.
Tome distintos elementos (broches, tapitas, etc.) y entrégueselos de a uno para que los guarde en un recipiente (caja, cacerola, etc.). Si antes de terminar el niño quiere sacar los que puso sea insistente y con el tiempo aumente poco a poco la cantidad de objetos.
Ofrézcale cajas pequeñas cuyas tapas sean fáciles de sacar. Coloque en ellas objetos que provoquen sonido para que se interese en abrirlas.
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