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Estimulación 2

Bebés de 4 a 6 meses

  • Aceptar la alimentación con cuchara
  • Sonreír ante su imagen en el espejo
  • Cooperar en juegos
  • Balbucear con intencionalidad (repeticiones rítmicas frecuentes)
  • Jugar con su cuerpo y los objetos
  • Localizar los distintos estímulos.
  • Logra la reacción de brazos y piernas hacia abajo
  • Obtener la posición sedente con apoyo
  • Rolar del decúbito ventral al dorsal y viceversa
  • Mantener y transferir un objeto entre sus manos         

Aceptar la alimentación con cuchara

Trate de ofrecer al niño objetos llamativos de diferentes colores y texturas, los llevará a la boca y los chupará. Permítale que lo haga pues de esta manera los está conociendo.

Ponga el chupete en su mano, lléveselo a la boca y luego sáqueselo para que aprenda a hacerlo solo.

Aunque se despierte alguna vez, su hijo ya duerme toda la noche, por eso a esta edad ya  puede hacerlo en una habitación diferente a la de sus padres. No debe preocuparse pues si requiere su presencia usted lo oirá.

Trate de bañar a su bebé todos los días antes de el último tetero; además de permitirle un sueño más tranquilo, es el agua una importante fuente de estímulos y un buen medio para que se mueva y haga ejercicios.

Cuando llegue el momento de darle el tetero, muéstreselo primero para que aprenda a reconocerlo. Mientras lo hace, espere que el niño estire los brazos para alcanzarlo. En el momento en que lo esté tomando, es posible que la toque, que la acaricie. Si no lo hace, lleve sus manos suavemente hacia el biberón.

Su hijo comienza a comer puré y papillas cada vez más espesas. Trate de darle una cucharita aunque sea plástica para que se vaya acostumbrando a ella.

Esta situación de cambio en la alimentación, su niño puede ofrecer dificultad para comer. No lo obligue, sea paciente y sepa conformarse con una cucharadita el primer día y dos el segundo.

Ofrézcale una galletita para que la lleve a la boca; al principio la chupará y luego comenzará a realizar distintos movimientos con su lengua para desplazar la comida dentro de ella.

Observe atentamente si su hijo lleva las manos a la boca. Si no lo hace, humedezca los dedos en algo de sabor agradable (azúcar, miel, dulce o papilla) y ayúdelo a que lo haga.

Recuerde que la mejor posición para alimentar as u bebé es sentado presentándole la comida de frente y no desde arriba o atrás. Es importante que él vea el plato con su alimento.

Observa que por estar en el período de dentición, su niño intenta morder objetos que toma, ofrézcale juguetes de goma que no lastimen sus encías.

Sonreír ante su imagen en el espejo

Cuando deje solo a su hijo, acérquele juguetes para que se entretenga. Recuerde que puede llevar algunos en la cartera cuando viajan o van a estar fuera de su casa bastante tiempo.

Siéntelo un rato frente al espejo para que disfrute con su propia imagen. Puede agregar uno pequeño al barral de la cuna.

Jueguen a las escondidas. Tápele la cara con un trozo de tela y espere que él se descubra. Tápese usted, después anímelo para que se la quite y prémielo con una sonrisa si lo logra.

Cuando le tenga en brazos, acerque su rostro al niño y haga que él la observe. Permita que la explore con sus manos.

Antes de alzarlo estire los brazos hacia su hijo para que él la imite.

Siéntelo con apoyo y jueguen juntos a la pelota: él la verá rodar hasta su lado y cuando esté a su alcance podrá tomarla en las manos.

Si su niño muestra temor ante situaciones vividas anteriormente, esto se debe a que ha comenzado una nueva forma de conocerlas. Por ello, no debe preocuparse pero sí ser paciente y no forzarlo.

La necesidad de actividad que su hijo tiene y sus ansias de explorar hacen que esté constantemente en movimiento y por ello es normal que se resista a la posición boca arriba, por ejemplo al cambiarle los pañales.

Balbucear con intencionalidad

Cuando le hable a su bebé no distorsione el nombre de las cosas, pronúncielas correctamente.

Podrá darse cuenta del estado de ánimo de su hijo de acuerdo a sus vocalizaciones. Recuerde que esto lleva su tiempo y que además debe prestar mucha atención.

Su hijo ya puede expresarse y disfruta el poder hacerlo. Gorgojea, arrulla y vocaliza cuando se le habla o está contento, trate de estimularlo cuando esté despierto hablándole, cantándole o haciéndolo escuchar música suave.

Diga varias veces por día “dadada” o “bababa”, preste atención si su hijo intenta imitarla, muéstrele su alegría si lo logra, besándolo o acariciándolo suavemente.

A esta edad su niño grita para atraer su atención, festéjeselo pues es una forma de llamarla.

Cuando esté semisentado, llámelo de un lado y del otro y observe si el niño gira la cabeza cuando escucha su voz.

Jugar con su cuerpo y los objetos

Ofrezca al niño sonajeros; usted puede fabricarlos con envases plásticos en los que pondrá alpiste, arroz, etc. Al principio lo sostendrá breves instantes pero luego jugará y disfrutará de los mismos sobre todo si son de colores brillantes.

Haga sacudir el sonajero hasta que el niño lo localice con la vista. Puede repetir este ejercicio con distintos elementos sonoros.

Muéstrele el tetero y observe si el niño tiene algún tipo de reacción frente a la misma. Es factible que agite sus brazos o emita algún sonido al verla.

Cuando cambie los pañales haga que su hijo mire sus pies. Lléveselos suavemente hacia las manos para que los toque y luego trate que se los lleve a la boca.

Muéstrele un objeto grande que le llame la atención (pelota, osito) tápelo parcialmente con un pañal o trozo de tela y espere que el niño lo encuentre.

Localizar los distintos estímulos

Toque suavemente las manos del niño o cualquier parte de su cuerpo con una pluma hasta que localice el estímulo que lo tocó.

Ofrézcale argollas plásticas para que se entretenga mordiéndolas. Permítale que se lleve los objetos a la boca así los irá conociendo (tapas de frascos, cucharas, etc.) Sólo observe que sean elementos que no lo lastimen.

Muéstrele un llavero, escóndalo para que él lo busque con la mirada. Repita este ejercicio con distintos elementos.

Coloque al niño de espaldas y muéstrele dos objetos sonoros (ej. Cajas con botones o monedas). Al moverlo harán ruido, haga sonar uno primero y luego el otro hasta que su bebé mire el que usted mueve. Cambie el estímulo sonoro por otros que hagan ruidos más fuertes y más débiles.

Cuando le hable a su hijo no finja; si está triste o preocupada trasmita esto en el tono de su voz. De este modo podrá ir diferenciando los distintos estados de ánimo que la gente siente.

Lograr la reacción de brazos y piernas hacia abajo
Obtener la posición sedente con apoyo.
Rolar del decúbito ventral al dorsal y viceversa

Comience a mantenerlo sentado por más tiempo ofreciéndole un buen apoyo

De pie sobre su falda, tómelo de las axilas y juegue con él a que flexione y extienda las piernas, sólo un ratito.

Acostado boca arriba, flexione sus miembros inferiores y ofrézcale las manos para que, tomándose de ellas, sea él el que haga fuerza para incorporarse hasta quedar sentado.

Acuéstelo boca abajo sobre el rollo, con las piernas flexionadas, muéstrele un juguete para que intente tomarlo y quede así apoyado en una sola mano.

En la misma postura, es bueno que todavía le muestre un objeto que le llame la atención desde lo alto para que al mirarlo trabajen los músculos de cabeza y tronco. Si lo hace, prémielo con un beso.

Puede pararlo un rato para que sus piernas vayan tomando fuerza, pero recuerde que sólo debe ser un corto tiempo.

A su hijo le hará bien estar sobre una colchoneta para que comience a practicar el arrastre. Para ello siéntese cerca del niño, y llámelo para que trate de ir hacia donde usted está. Una manera de ayudarlo es colocándolo boca abajo, apoyando las palmas de sus manos en las plantas de los pies del bebé para que se impulse y avance.

Intenten avanzar en “carretilla”, si al principio no lo hace, póngalo aunque sea un ratito en esa posición.

Estimúlelo a que quede sentado un momento apoyado en sus manos. Apláudalo si lo logra

Tómelo del tronco e inclínelo lentamente hacia delante para que apoye sus manos y piernas en reacción de defensa.

Boca abajo, con los brazos extendidos y apoyado en sus manos abiertas, empújelo suavemente de los hombros hacia delante, hacia atrás y hacia cada costado.

En la misma posición, gire a su alrededor un juguete para que él haga lo mismo al querer tomarlo.

Acostado boca arriba, muévale un juguete para que quede en un principio de costado. Al pasar el tiempo, podrá hacerlo hasta quedar en la postura contraria.

Teniendo de espaldas, lleve sus caderas hacia arriba mientras permanece con los pies apoyados en el suelo, hasta quedar en la posición de puente. Un momento apropiado para ejercitarlo es cuando cambia sus pañales.

Acostado boca arriba, coloque un juguete que le guste a la altura de sus pies para que al querer mirarlo, eleve su cabeza.

Acostado lateralmente, empújelo despacito hacia delante y hacia atrás esperando su respuesta. Repita lo mismo con el otro costado.

Siente a su bebé en la falda con las piernas abiertas como si anduviera a caballo; eleve usted las suyas alternativamente para que trate de mantener su equilibrio.

Mantener y transferir un objeto entre sus manos

Coloque su cara sobre la pancita del bebé y frótesela, estimúlelo a que le tome la cabeza.

Provea a su bebé de un sonajero de mango largo y no demasiado grueso para que lo pueda sostener con comodidad en la mano. También será bueno para ejercitar la prensión, un barral.

Póngase frente al niño, levántelo en sus brazos cuando la mire, súbalo suavemente y llámelo para que dirija su mirada hacia abajo.

Tome un objeto que le llame la atención. Trate que el bebé lo siga con la vista mientras usted lo mueve lentamente de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda, aléjeselo y luego acérqueselo hasta ponerlo en contacto con el mismo (puede ir disminuyendo el tamaño de éstos).

Ya comienza a interesarse por objetos que están más lejanos. Coloque un móviel al pie de su cama. Llévelo de paseo y muéstrele cosas que no estén muy cercanas.

Ofrézcale papeles para que los estruje. Tenga cuidado que no los lleve a la boca. Varíe la textura de los mismos.

Muéstrele un sonajero de mango largo horizontalmente para que lo tome con ambas manos, gírelo luego hasta la posición vertical para que los sostenga con una sola.

Coloque un cubo pequeño y de color vistoso sobre la mesa para que lo tome.

Cuando esté sentado, entréguele una cuchara o un cubo para que pueda golpear con ellos sobre la mesa.

 

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