Tomar la comida con la mano
Entender una prohibición
Responder a su nombre
Balbucear imitando el habla del adulto
Tirar de un cordel para atraer un objeto
Lograr posición sedente sin apoyo
Adquirir posición erecta tomado de algún objeto
Gatear
Tomar la comida con la mano:
Su hijo querrá tomar sólo de la mamadera sosteniéndola con sus manos. Déjelo hacerlo cuando ella tenga poco líquido.
Su hijo ya está en condiciones de beber líquido de una taza. Ofrézcale una taza vacía de plástico o de juguete. Déjelo que se familiarice con ella y la reconozca jugando. Debe ir colocando pequeñas cantidades de líquido (es posible que los derrame al principio).
Ahora su niño comenzará a masticar algunos alimentos. Trate de variarle la consistencia de los mismos y tenga en cuenta de no introducir trozos muy grandes de comida.
Es bastante habitual que mientras lo alimenta, el niño introduzca las manos en el plato. Sea un poco permisiva y no de lo prohíba. Puede ofrecerle una cuchara de plástico para que juegue con ella mientras come. Su bebé la introducirá en el plato y cargará algo de alimento. Déjelo actuar libremente aunque se ensucie.
Es frecuente que su hijo duerma un ratito a media mañana, esto es bueno para que pueda disfrutar del almuerzo sin fastidiarse. Trate de dejarlo jugar un rato antes de comer, así tendrá buen apetito.
Entender una prohibición:
Observe la actitud de su hijo ante circunstancias nuevas. No fuerce la relación con extraños especialmente si muestra desagrado. Si tiene que dejarlo con alguien a quien no conoce mucho, trate de que primero se relacionen un poco. Es normal que llore ante extraños.
Ofrezca al niño objetos que puedan arrojarse sin causar daño. Una pelota (que puede ser de trapo), cubos plásticos o de género. Le divertirá arrojarlos y que usted los recoja para volver a tirarlos.
Juegue a esconderse y a aparecer en diferentes lugares que estén a la vista del niño.
Cuide los objetos que estén a su alcance. El niño intentará tocarlos. Acostúmbrelo a tomar sólo los que sean para jugar.
Cuando observe qué juguetes son de mayor agrado para su hijo, podrá dejarlo un ratito jugando sólo con ellos.
El baño es una buena oportunidad para jugar, sobre todo para tocar cosas de diferente textura como esponja y cepillo, salpicar y meter los dedos en el desagüe y sentir cómo sale el agua.
A la hora del baño permita que el papá participe o realice la tarea. También puede colaborar cuando lo cambia o le da de comer. Son buenas oportunidades de acercamiento entre ambos.
Al niño le gustará meter cosas en agujeros. Cuídelo de los enchufes. Invente actividades con las que pueda realizarlo, como ofrecerle una caja con una abertura. Haga que primero juegue a meter los dedos, luego pelotitas, tapitas o corchos.
Es importante preservar al niño de los peligros cuando explora todo lo que está a su alcance, pues la excitación que esta actividad le causa no le permite detenerse. Explíquele y háblele con voz de enojo, si insiste, el comprenderá.
Es normal que el niño se aferre a los objetos que elige para jugar, por ejemplo un cubierto que puede lastimarlo. Ofrézcale algo a cambio al quitárselo.
Tal vez el niño muestre resistencia cuando usted le indica lo que debe o no hacer; muéstrese comprensiva pero no ceda. Él constantemente probará si puede hacer lo que desea.
Su hijo comienza a conocer el significado de una prohibición. Diga “no” en tono firme cuando insista en tocar algo peligroso para él (estufa, horno, etc.). Acompañe la palabra con movimientos de cabeza para facilitar su comprensión.
Responder a su nombre – balbucear imitando el habla del adulto.
Acerque su rostro al del niño, gesticule y háblele en forma exclamativa. Si se acostumbra a hacerlo habitualmente verá cómo su hijo tratará de imitarla emitiendo balbuceos.
Si el niño repite silabeos (ba-ba) vuelva usted a pronunciarlos hasta que los imite nuevamente. Tenga en cuenta que es importante la estimulación que le brinda a través del habla y que a él le causará mucho placer oír y repetir.
Háblele mucho. Cuéntele qué es lo que usted está haciendo, los hechos que acontecen, usando siempre palabras familiares, es decir con un lenguaje claro y expresivo.
El niño tratará de llamar su atención de diferentes maneras: agitará sus piernas, brazos, emitirá sonidos o gritos. Prémielo acercándose a él, sólo cuando lo haga a través de estos últimos. Así lo acostumbrará a que se comunique por medio de sonidos, además de gestos.
Acostúmbrese a llamarlo por su nombre evitando diminutivos que lo confundirán. De esta manera el niño se habituará a asociar el nombre con él y responderá ante el mismo.
Tirar de un cordel, para atraer un objeto - Gatear
Su niño comienza a responder a expresiones faciales, juegue con él a cerrar los ojos, arrugar la nariz, hacer trompita, etc.
Ate un cordel a un juguete que sea llamativo para su hijo. Entréguele el extremo libre para que tire del mismo hasta alcanzar el objeto.
Festeje si su niño busca su atención con gestos o expresiones llamativas, así lo incentivará a seguir haciéndolo.
Juegue a imitar gestos nuevos: aplaudir, levantar los brazos, a hacer “Chau Chau”, que linda manito, etc.
Lograr posición sedente sin apoyo:
Coloque al niño en la colchoneta boca abajo y llámelo desde atrás para ver si, sin girar se arrastra hacia usted.
Párelo junto a un mueble y entreténgalo para que quede así un ratito. Déjelo después un momento junto al mismo para incentivarlo a que lo vuelva a hacer por sus propios medios.
Recuerde que siempre es bueno dejarle una parte del día en el suelo, sobre todo ahora que comienza a arrastrarse para preparar el gateo. Si no se arrastra, acuéstelo sobre una patineta y muévalo suavemente para ayudarlo.
Ponga un juguete que le guste mucho del otro lado del rollo para que pase por encima y lo busque. Repita el mismo ejercicio pero esta vez tirándose ustede sobre la colchoneta para que pase por encima suyo.
Cuando comienza a arrastrarse generalmente lo hace hacia atrás; estimúlelo mostrándole algo que le guste para que vaya hacia delante.
Deje sus juguetes preferidos a cierta distancia para que se entusiasme y vaya a tomarlos. Cuando lo logre permítale que se entretenga jugando con ellos. Recuerde que no debe estimularlo con aquellos objetos que después, por ser frágiles o peligrosos, no pueda permitirle que los tome.
Acostado boca abajo pásele una faja ancha por el vientre y colóquelo en cuadrupedita para que se acostumbre a esa posición. Cuando lo logre estimule el gateo.
Cuando se mantenga sentado apoyado en una sola mano, ofrézcale un juguete grande para que deba usar las dos; de esta manera sin darse cuenta se quedará sentado un instante sin apoyo.
Colóquelo en posición de gateo y empújelo despacito hacia delante, hacia atrás y hacia cada costado.
Parado tómelo de las axilas e inclínelo hacia delante, hacia atrás y hacia cada costado. Puede hacerlo al ritmo de una melodía.
Acostado boca arriba, apoye los pies del bebé sobre su abdomen y traque que la empuje con sus piernas.
En la misma posición, crúcele las piernas y anímelo a que las separe.
Cuando se pare en la cuna, vuélvalo a acostar para que lo repita en forma de juego.
Tómelo de las manos para que aprenda a dar sus primeros pasos.
Cuando esté parado tomado de una silla, enséñele a sentarse en el suelo desde esa posición, agachándose lentamente sin tirarse.
Aunque se ensucie, déjelo gatear. De esta manera adquirirá fuerza en sus brazos y pernas, mejorará su coordinación y equilibrio para la marcha.
Recuerde que ahora su hijo puede moverse a su antojo. Tenga cuidado con los peligros de la casa y cuando no pueda vigilarlo, déjelo en un lugar seguro, por ejemplo el corral.
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