Definitivamente los pañales desechables son una bendición de Dios, pero qué bueno que mi hijo aprenda a hacer pis en el baño; cuando esto ocurre es un descanso para los bolsillos de los padres y para la colita del bebé. Sin embargo no es una tarea fácil, muchas veces renunciamos a la labor porque tenemos que estar limpiando todo el día donde el bebé se hace, cambiándolo muchas veces y rogándole que por favor entienda que el pis y el popó se hace en el baño o en la bacinilla.
Como sabemos de la importancia de este tema, queremos darles unos truquitos para que esta labor sea un poco más fácil, pero mamitas, deben tener en cuenta que esto lleva tiempo.
Primero que todo debemos saber que antes del año y medio es casi imposible enseñar a un bebé a controlar sus esfínteres pues es solo en este momento cuando el común de los niños, poseen la suficiente madurez para iniciar el aprendizaje.
Segundo, para el bebé el lugar adecuado para hacer sus necesidades es definitivamente el pañal, porque así ha sido desde que nació y así lo comprende el, lo cual hace la labor más difícil pues se le debe hacer cambiar este concepto.
Ahora sí, aquí están algunos truquitos:
- Se debe suspender totalmente el pañal de día y de noche, tal como lo leen mis queridas mamitas, de esta forma el bebé se olvidará más fácilmente de que existe un pañal donde puede hacer sus necesidades y por obligación debe buscar un lugar que lo reemplace.
- La madre debe dedicarse de un modo continuado a la vigilancia del niño, preguntándole con frecuencia si siente necesidad de hacer pis o popó.
- Puede ocurrir que el niño siembre diga que no, aún así se debe sentar en el baño.
- Cuando la mamita lo siente, ya sea en el baño o en la bacinilla, el bebé debe estar lo suficientemente cómodo para que no le coja miedo.
- Para mantenerlo sentado un largo tiempo, es mejor entretenerlo con un juego o juguete, o si es posible ponerle un libro para que lo mire mientras espera.
- Si logra hacer sus necesidades en el lugar indicado, todos le deben celebrar, aplaudir y felicitarlo efusivamente, para que se sienta totalmente satisfecho.
- De lo contrario, si se hace en otro lugar, se debe reprender de una forma cariñosa pero suficientemente clara y comprensible con el fin de que aprenda a distinguir entre lo que es correcto y lo que no lo es.
- Cuando el niño aprenda a pedir que lo lleven al baño, se debe actuar inmediatamente pues su capacidad de retención al principio es muy limitada.
- Pueden ser buenas medidas de colaboración durante esta fase, la disminución de líquidos en la alimentación y facilitarle el ejemplo de los mayores, padres o hermanos, cuando se haces sus propias necesidades.
Van a ver que los resultados se pueden tener en dos o tres semanas, pero no olviden que el éxito de tan dispendiosa labor depende de la dedicación que se le tenga al bebé en esta etapa.
Así es que llénense de valor y de paciencia, tengan claro que tienen que limpiar, lavar y rogar todo el día, que las cobijas no van a alcanzar y la ropa del pequeño tampoco, pero cuando se vean los resultados, cuando ya no tengamos que comprar más pañales, el bebé no sufra de pañalitis y veamos los avances de nuestros pequeños, allí estará la recompensa.
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