Llamamiento Mundial para
una Nueva Movilización a Favor de la Infancia
" La humanidad debe dar
al niño lo que tiene de mejor "
Eglantyne Jebb, Declaración de Ginebra, 1924
1. Con ocasión del 20º aniversario
de la adopción por la Asamblea General de Naciones Unidas
de la Convención sobre los Derechos del Niño,
nosotros, firmantes del presente documento, lanzamos con urgencia
y gravedad un llamamiento para una nueva movilización
a favor de la infancia.[1]
2. La Convención marcó un momento histórico:
ha permitido una nueva mirada sobre el niño.[2] Desde
su promulgación y su ratificación por casi todos
los países, los niños deben ser considerados como
personas de pleno derecho, verdaderos sujetos de derechos y
titulares de los derechos humanos de manera inalienable y sin
discriminación. Al mismo tiempo, porque son seres frágiles
y en crecimiento, necesitan protección.
3. Según la opinión de las organizaciones, los
expertos y las personalidades firmantes de este llamamiento,
la transposición de las normas de la Convención
a los derechos nacionales y a las políticas implementadas,
ha permitido progresos reales.
4. Desgraciadamente, los compromisos contraídos están
aún muy lejos de ser respetados por todos. Muy a menudo,
se considera a los niños como objetos de asistencia o
destinatarios de algunos derechos que se les conceden como una
limosna. Demasiados niños en el mundo permanecen al margen
de todos sus derechos, a veces incluso de los más fundamentales.
5. Niños soldados, niños trabajadores en condiciones
ingratas y peligrosas, niños abusados, violados, objeto
de toda forma de violencia, niños obligados a huir sin
cesar con o sin familia debido a las guerras, el hambre, los
cataclismos naturales, niños abandonados y rechazados
por todos, obligados a vivir en la calle, niños "brujos",
sin educación, sin patria, sin documentos...
6. Niños que debido a la fragilidad de las familias,
la urbanización masiva, la degradación del medioambiente,
la globalización que incrementa las desigualdades se
han hecho más vulnerables. Actualmente, la crisis económica
que se extiende a escala planetaria acrecienta las amenazas
que pesan sobre millones de ellos.
¡Es urgente!
7. Todos estos niños tienen algo en común: han
sido "desarraigados". Desarraigo físico, a
veces brutal, de sus países o del lugar en el que deberían
haber crecido; también desarraigo psicosocial, más
íntimo, causa de un choque aún más profundo,
cuando no reciben amor, ni son escuchados, cuando viven al margen
de una familia o de la sociedad, cuando no se inscriben dentro
de una descendencia, heredera de una colectividad humana vinculada
a su cultura y a su historia. Estos niños se encuentran
"desarraigados" de un espacio de vida humano indispensable,
de la posibilidad de crecer equilibradamente en un ambiente
de respeto afectuoso y verdadero.
8. Este desarraigo debe interpelarnos seriamente; debe ser mejor
comprendido, sus causas y graves consecuencias para la humanidad
actual y futura deben ser mejor estudiadas.
9. Tales situaciones no son ni excepcionales ni reservadas a
tal o cual país: millones de niños en el mundo
viven esta dramática pérdida de referencias que,
ineluctablemente, los priva también de sus derechos.
10. Nos proponemos adoptar un enfoque renovado sobre el niño
que tenga en cuenta sus necesidades más profundas así
como su derecho a la vida y a un desarrollo integral, incluyendo
el espiritual.
11. A pesar de esta sombría realidad de los niños
desarraigados, a menudo nos sorprendemos: algunos niños
muestran una vitalidad y una especie de energía para
resistir, levantarse y superar de una manera positiva los grandes
retos que la vida les impone. Llamamos esta capacidad que tienen
resiliencia. Ella incrementa también sus oportunidades
de ver sus derechos respetados porque les da la capacidad de
luchar para defenderlos.
12. Para dar todo su fruto, la resiliencia gana desarrollándose
y siendo apoyada por diferentes factores:
La inserción en un medio familiar y comunitario verdaderamente
atento y que sea percibido como tal por el niño.
Una educación de calidad tanto en la escuela como en
el marco de la familia y de la comunidad.
Pertenecer a una familia que pueda cubrir, incluso modestamente,
sus propias necesidades.
Una verdadera solidaridad vivida en la familia y en la comunidad:
ésta abre al niño a la generosidad y a la esperanza
de poder encontrar siempre a alguien que sea capaz de ayudarlo.
13. El respeto y la valoración del medio cultural de
origen aportan también las referencias indispensables
para que el niño se estructure y pueda acceder positivamente
a otras culturas. Su vida tiene, en su opinión, un sentido.
La dimensión religiosa que el niño puede haber
recibido cuando era pequeño deber ser preservada y desarrollada,
respetando su libertad, ya que constituye un profundo recurso
para toda su vida.
14. También es conveniente favorecer la participación
de los niños, su responsabilidad, el sentido de sus deberes,
su solidaridad; entonces se convierten en protagonistas de su
vida, hacen evolucionar eficazmente los comportamientos tradicionales
de los adultos y son los mejores embajadores de los derechos
del niño ante sus pares.
15. Este tipo de enfoque asocia al niño mismo con la
promoción y la defensa de sus derechos. Este nos ha probado
su eficacia donde lo hemos puesto en práctica.
16. Este nuevo enfoque sobre el niño llama a movilizarse
prioritariamente respecto a ciertos desafíos.
Entre los diez desafíos identificados,[3] se trata en
particular de:
Luchar contra toda forma de violencia hacia los niños,
ya sea la pobreza extrema como las violencias en los conflictos
armados, en la escuela, en el trabajo, en el ciberespacio o
en las familias; es en el seno de éstas que la violencia
está más generalizada.
Garantizar una educación de calidad para todos los niños
con el fin de que no sean condenados a la pobreza y a la marginalización
perpetuas. En particular, hemos experimentado que la intervención
de educadores-mediadores capaces de ayudar a los niños
desarraigados a pasar gradualmente a nuevas referencias culturales
suscitando y apoyando su resiliencia favorece su inserción
y su desarrollo y permite luchar eficazmente contra el abandono
de la escuela.
Apoyar a las familias fragilizadas, especialmente a las familias
monoparentales, promover un clima de buenos tratos y reforzar
las competencias educativas de los padres.
Humanizar la justicia juvenil y la asistencia a los jóvenes
en conflicto con la ley. Ante el endurecimiento de la justicia
penal en numerosos países, queremos recordar que la justicia
de menores debe dirigirse prioritariamente hacia su educación
y reinserción.
17. Hay que poner en práctica de una manera efectiva
y urgente las exigencias de los tratados internacionales de
derechos humanos y, más específicamente, las de
la Convención sobre los Derechos del Niño.
18. Nosotros, los firmantes del presente documento, lanzamos
un llamamiento urgente a los Estados para que:
a) Ratifiquen, por los que aún no lo han hecho, la Convención
así como el Protocolo facultativo relativo a la venta
de niños, la prostitución infantil y la utilización
de niños en la pornografía y el Protocolo facultativo
relativo a la participación de niños en los conflictos
armados; levantar las reservas que resulten restrictivas de
derechos o afecten los objetivos de la Convención y continuar
la armonización del derecho interno con la Convención.
b) Respeten los compromisos contraídos, sobre todo adoptando
políticas públicas a favor de la infancia y de
las familias, lo que supone también subsidios presupuestarios
prioritarios y suficientes así como una voluntad política
firme y constante.
c) Cooperen estrechamente con el Comité de los Derechos
del Niño y los mecanismos de seguimiento de los derechos
humanos de la ONU, así como con las instituciones independientes
(defensores de los niños...) y las ONG especializadas
en este campo, con el fin de garantizar a los niños el
pleno goce de sus derechos.
19. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional en su
conjunto para:
a) Favorecer el sistema de verificación, de evaluación
y de control de la Convención, garantizar al Comité
de los Derechos del Niño, así como al sistema
de procedimientos especiales de la ONU para la protección
y la defensa de los derechos humanos, los medios para cumplir
con su mandato.
b) Poner en práctica una nueva gobernabilidad mundial,
especialmente para tratar todos los temas de carácter
transnacional relativos a los niños (migraciones, trata,
redes de pornografía infantil, venta de órganos...).
c) Reforzar en la cooperación internacional el enfoque
basado en los derechos humanos.
d) Exigir firmemente que los Estados respeten su compromiso
de apoyar con el 0,7% de su PIB a los países en vías
de desarrollo.
e) Favorecer una producción, distribución y comercialización
equitativas de los bienes de primera necesidad para garantizar
a las familias ingresos que sean el fruto de un trabajo digno.
20. Hacemos un llamamiento a los medios para:
a) Introducir en su carta ética o deontológica
una reflexión sobre la infancia y la adolescencia con
el fin de presentar una imagen digna y respetuosa.
b) Resaltar el valor de la diversidad cultural y favorecer el
diálogo entre personas, generaciones, comunidades.
c) Contribuir en la difusión de una cultura de los derechos
del niño formando a los profesionales del sector, así
como producir y difundir publicaciones destinadas a los niños
mismos con vistas a su desarrollo.
21. Hacemos un llamamiento a las autoridades morales y religiosas
para:
a) Velar en cualquier parte donde estén activas por el
respeto de la dignidad y los derechos del niño.
b) Contribuir, en unión con los jóvenes, en el
diálogo intercultural e interreligioso para prevenir
las divergencias, reconocer las diferencias así como
la igual dignidad de cada uno.
c) Preocuparse siempre de educar más en valores ya que
sólo éstos pueden garantizar una vida humana y
espiritual digna.
d) Mostrar el valor de cada persona humana expresando los lazos
que existen entre su mensaje ético y religioso y los
derechos humanos, incluyendo los derechos del niño.
22. Hacemos un llamamiento a las organizaciones de la sociedad
civil para:
a) Difundir ampliamente y dar a conocer los principios de la
Convención así como la Convención misma,
preservando y desarrollando en la sociedad una verdadera cultura
de la infancia.
b) Reforzar el trabajo en red, asegurar una coordinación
más eficaz de sus acciones, intercambiar buenas prácticas
y, juntos, ejercer presión sobre las autoridades públicas
para que apliquen cada vez más ampliamente las políticas
en favor de la infancia.
c) Velar por que sus iniciativas se inscriban en una dinámica
de escucha de los niños y de sus necesidades con el fin
de reforzar la participación de los niños en la
vida social y pública.
d) Realizar estudios multidisciplinarios sobre la infancia y
suscitar nuevas investigaciones dentro de una perspectiva de
experimentación creativa.
e) Establecer un informe anual sobre el estado de los derechos
del niño en el mundo que tome en cuenta los avances más
notables y las violaciones más graves.
f) Velar por el respeto de la dignidad y los derechos del niño
en los lugares en los que actúan.
23. Hacemos un llamamiento a los hombres y mujeres de buena
voluntad para:
a) Velar activamente para que cada niño y todos los niños
puedan crecer en condiciones dignas y en el pleno respeto de
sus derechos.
b) Dar el ejemplo de la solidaridad con el fin de que cada niño
pueda tener la experiencia del altruismo, de la generosidad
y sea capaz de contribuir al bien común.
c) Exigir que las autoridades públicas cumplan con sus
deberes a favor de la familia y de los niños y que mejoren
constantemente sus políticas en este campo.
24. El niño, cada niño, es un don para la humanidad.
Un don que se inscribe en una historia y abre nuevos posibles.
Suscita asombro y maravilla y, a su vez, debe poder maravillarse
con el mundo que le confiaremos.
Para que ese mundo tenga un rostro humano, debemos respetar
al niño, "debemos ponernos a la altura del niño":
" Ustedes dicen: Es cansado ocuparse de los niños.
Tienen razón. Agregan: porque debemos ponernos a su nivel.
Debemos rebajarnos, inclinarnos, encorvarnos, empequeñecernos.
Se equivocan. No es esto lo que más cansa sino el estar
obligados a elevarnos hasta la altura de sus sentimientos. Elevarnos,
estirarnos, ponernos sobre la punta de los pies, acercarnos.
Para no herirlos ".[4]
Janusz Korczak