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El Puente de la Incomprensión


Todo lo que os voy a contar sucedió en "El reino de la luz", uno de los mas extraños parajes de hadas y duendes en el que solo existía la noche y en el que habitaban seres muy especiales encargados de velar por los sueños de todos los niños del mundo.

Las estrellas lo eran todo en aquel reino. Jamas un hada necesito una cosa diferente para conseguir un sueño feliz, una flor, y en fin: todas aquellas cosas que las hadas transportan en sus carruajes se compraban allí, no con dinero pues nuestras nocturnas amigas no lo necesitaban.

En "El reino de la luz" se comerciaba con estrellas.

Una de las habitantes mas alegres e inquietas de aquel reino era "El Hada de los antojos". Imposible atravesar sus llanuras sin escuchar las alegres risas provenientes de los caminos que transitaba, contando estrellas que atesoraba para cambiarlas luego por ilusiones, para bienes y dones que guardaba en los compartimentos de su varita mágica.

Vivía también allí "El Recolector de estrellas", uno de los seres mas afables de aquel reino, encargado de velar porque todas y cada una de estrellas se encendiera noche tras noche recibiendo el deseo de un niño desvelado, de un hijo ausente, de una madre sola o de un corazón enamorado.

Todas las noches al asomar la luna se le veía bajar por el sendero saludando a todos y cada uno de los habitantes de aquella comarca.

Siempre se detenía sin embargo, en el jardín de "El Hada de los antojos" con la cual sostenía una dulce y hermosa amistad. Con ella jugaba, reía, intercambiaba regalos y aveces le llevaba estrellas que aumentaban las arcas del hadita, que codiciosa las atesoraba para comprar sueños que guardaba para luego sentarse a contemplarlos horas enteras.

Sucede, sin embargo, que ni en los países de las hadas la felicidad es completa y ni las hadas pueden conseguir lo que quieren sin hacer un esfuerzo.
Fue así como "El hada de los antojos" se enamoro de una quimera y reuniendo las estrellas que tenia fue por ella.

Llego, como siempre cantando, a la tienda de las hadas preguntando por su quimera. Vacío de estrellas todos los bolsillos de su traje de tules y gasas y satisfecha las coloco en el piso del encantado almacén.

El hada encargada le hizo notar que la cantidad de luminosas amiguitas eran insuficientes. Aquella primera costaba demasiado.

Angustiada , "El Hada de los antojos" le hizo prometer a la encargada del Almacén que se le guardaría y corrió presurosa a la cima en donde vivía su amigo el "Recolector de estrellas". Este, en varias ocasiones le había regalado o prestado las que necesitara sin nada preguntar y sin negárselas jamas.

- Amigo Recolector! Amigo recolectooooooor! - gritaba el hadita impaciente al ver que este no aparecía....
- Ya voy! Ya voy! Ya voy! - le contestaban desde la cima, y era que "El Recolector de estrellas" había tenido una dura jornada de trabajo, hallabase cansado y un poco enojado con algunas hadas imprudentes. Viendo sin embargo que era su amiguita quien lo buscaba, llegose rápidamente a su lado.

- Que te sucede Hada de los Antojos? Cual es tu prisa?

- Amigo Recolector, necesito estrellas!

- Cuantas necesitas? Mejor... cuantas quieres?

El hadita, sin pensarlo dos veces y encaprichada como estaba con su quimera dijo:

- Miles...millones...todas las que tengas!

- Sucede algo malo? a que tanta angustia? Por que te son necesarias tantas estrellas?

El hadita, en su apresuramiento no había notado el cansancio y mal humor de "El recolector de estrellas"..
Siempre había contado con el y el con ella. Quiso explicarle el porque de su afán, mas El Recolector, mirándola fríamente y en un gesto producto del cansancio y del enojo que le producía el egoísmo del Hada, tomo el costal en que guardaba sus estrellas y lo arrojo a sus pies perdiéndose luego en la noche que en aquella oportunidad lucio triste y oscura como nunca.

El Hadita enojada por el gesto de su amigo tomo las estrellas una a una y las arrojo a la parte negra de la noche sentándose luego a llorar desconsolada...Sus lagrimas fueron rodando por la pendiente detrás del Recolector formando un enorme puente que se alargaba a medida que el eco de sus pasos se alejaba....

De pronto se detuvo... creyó escuchar a sus espaldas el llamado de su amiguita mientras esta, pensando que El Recolector había vuelto sobre sus pasos, levantaba su carita triste y secaba sus lagrimas. Los dos estaban equivocados... "El Recolector de estrellas" miro hacia atrás y solo vio el puente y no lo quiso cruzar... El Hadita, alzando sus ojos vio lo mismo y tampoco quiso levantarse...

Cuentan que en "El Reino de la Luz" nadie volvió a nombrar ni al "Recolector de estrellas" ni al Hada de los antojos...las Hadas madrinas los recibieron mientras existía "El Puente de la Incomprensión"
Nadie lo cruzara tampoco hasta que "El Recolector" y el Hada de los antojos lo llenen de palabras...pues...según ellas, es el único sortilegio que lo hará desaparecer...

Hay, sin embargo, arriba del puente, muy alto en el cielo, una estrella ...alumbrando el camino por si acaso, alguno de los dos lo quieren cruzar.

Autor: GILMA CAMARGO R.

FIN

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