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El exceso de Trabajo

Desde 1833 hasta 1850 aproximadamente, el gran sindicato Nacional de Oficios Unidos en Inglaterra y otros movimientos obreros organizados, tuvieron que luchar mucho para lograr que el trabajo de los niños y las mujeres fuera menos fuerte y para lograr que las jornadas de trabajo de 14 y 16 horas diarias se redujeran a 10 horas; después de algún tiempo se logró entre muchas otras cosas, estabilizar la jornada en 8 horas diarias.

Ha transcurrido más de un siglo y medio después de la revolución industrial y es triste decirlo pero los esfuerzos de las personas que intervinieron en este levantamiento para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, hoy en día han quedado atrás; pero es más triste aún ver que no es porque los empleadores así lo exijan pues el Código Laboral es muy claro en ese sentido, sino por decisión de las personas que tienen la concepción de que ser mejor trabajador es quedarse más tiempo en la empresa y salir muy tarde de ella.

Pero el problema en sí es que cuando se trabaja más de lo debido, se están tomando horas que corresponden a la actividad familiar o social, o el tiempo que uno se debe dedicar a si mismo, lo que provoca que las relaciones familiares se perturben así como también la salud mental y física de las personas.

El exceso de trabajo afecta las relaciones familiares en la medida en que no se les dedica el tiempo necesario y es aumentado en el momento en que el poco tiempo que se tiene para compartir, no es de calidad; cuando se llega a casa cansado de tanto trabajo y sabiendo que se dejaron cosas por hacer, la persona se vuelve de mal genio, no quiere hablar ni que le hablen, o llega a pelear con el cónyuge o con los hijos, y estas situaciones por insignificantes que sean van deteriorando las relaciones y si no se le pone remedio a tiempo pueden acabar con un matrimonio.

El no tener tiempo para ver crecer a sus hijos, de no compartir aquellos momentos importantes de su crecimiento, de no poder ayudarles con sus tareas y de no poder asistir a las reuniones del colegio, hacen que se vaya creando un sentimiento de culpa que no deja vivir tranquilamente; se siente culpa además de descuidar la relación con su pareja, de no tener tiempo ni para una llamada y de llegar a casa a exponer solo los problemas de trabajo. Esto causa un inconformismo consigo mismo que se ve reflejado en las relaciones familiares, laborales y sociales.

A veces los niños no entienden por qué la falta de tiempo para ellos y de una forma inconsciente muestran su inconformidad, se vuelven rebeldes, no hacen caso, en el colegio no dan el rendimiento requerido y muchas veces hasta llegan a enfermarse. Lo mismo ocurre con el adulto que por el exceso de trabajo y los problemas con sus relaciones, tienen un nivel de stress elevado que les puede ocasionar problemas graves de salud.

¿Cómo detectar el problema?

Se debe estar alerta cuando en casa el único tema de conversación es el trabajo; cuando los ánimos se alteren por cosas mínimas; cuando se llega a casa y se empieza a pelear con los niños o con la pareja.
Del mismo modo se empiezan a olvidar las fechas importantes como aniversarios, cumpleaños y se adquieren compromisos que al final se incumplen por falta de tiempo o simplemente porque no se recordaron.

Las enfermedades también son un llamado de atención para que la persona frene un poco, los problemas musculares, los dolores de cabeza y de espalda, la gastritis, las úlceras, en un gran porcentaje son producidas por un nivel alto de stress y en muchas ocasiones se pueden convertir en irreversibles o crónicas como las jaquecas. Su entorno familiar puede verse afectado, los niños manifiestan enfermedades que muchas veces son consecuencia de un estado mental debilitado por la ausencia de sus padres, o porque el poco tiempo que se les dedica es de mala calidad.

¿Cómo administrar mejor el tiempo?

En la mayoría de los casos el exceso de trabajo se da por una mala administración del tiempo; se llega a la oficina o al lugar de trabajo sin una planeación de lo que se debe hacer en el día, entonces comienzan a hacer cosas que realmente no son importante y si quitan mucho tiempo.

Esto ocurre por varios motivos; puede pasar que la persona realmente tenga mucho trabajo y necesite de un asistente; otras veces se tiene a la persona que puede ayudar pero no sabe delegar, no existe la confianza necesaria en otras personas para que ellas realicen parte de su trabajo; puede suceder también por no conocer técnicas de administración del tiempo y en otros casos porque la persona no es eficiente y necesita de 14 o más horas para realizar las tareas del día.
Un ejercicio muy bueno y muy sencillo para aprender a manejar el tiempo es el que nos enseña James McCay en su libro "La Administración del tiempo" y es el siguiente:

- Tome 2 hojas de papel.

- Titule una de la siguiente manera: "urge hacer esto", la otra dirá "debo hacer esto".

- En la primera hoja anotará todo aquello que se tenga que hacer ese mismo día.

- En la segunda se consignará todo lo que piense que debe hacer o que juzgue que convendría hacer.

- Guarde la segunda hoja para consultarla más tarde.

- Ejecútese renglón por renglón, todo lo anotado en la primera hoja.

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